Buscar
  • Diego Cortijo

El inquebrantable hombre paciente de la selva. Fernando Rivera


" Diego, no lo sé, en la selva todo es posible pero nada es seguro"

Sí, quizá pecamos de excéntricos y solitarios aquellos que nos embarcamos en historias como éstas. Quizá tenemos cierto carácter agrio y no nos gusta seguir demasiado las reglas. Quizás, de otra manera, no sería posible tratar de llegar donde otros no lo han hecho o aunque sea mantener esa ilusión.

Pero los locos solitarios pocas veces llegan a algún sitio.

No sé como, nunca lo pensé, pero estuve siete años de expediciones en la selva peruana, detrás de una de esas ilusiones, quizá ficticia, pero que sin duda ha forjado a machete lo que soy hoy.

Y nada, absolutamente nada de eso hubiera sido posible sin mi apoyo y confidente Fernando Rivera.

Él nació entre dos mundos. Nació en Atalaya, a la vera del río Madre de Dios, pero de padres de las montañas de Cuzco. Su vínculo estaba con las alturas, pero su corazón era de la selva.

Siempre buscaba la excusa para perderse, buscar nuevas rutas y preguntar por lugares nuevos.

Algo hizo que nos conociéramos, que dos ingenuos locos se unieran para explorar.

Mi querido Fernando. El hombre paciente que nunca eleva la voz. Tímido, cauto, difícil intuirle o adelantarte a sus pasos, competitivo, familiar y de inquietudes imparables.

Fernando es la disposición absoluta para resolver cualquier problema, la serenidad de un hombre forjado en la selva. Su talante abría puertas y juntos conseguíamos lo que parecía imposible, ganarnos la confianza de aquellos que ya no depositaban nada en otro.

Hemos sufrido mucho juntos, hemos sufrido pérdidas, nos hemos visto solos en medio de la nada, hemos caminado por lugares sin nombre, hemos visto al jaguar acecharnos en la noche, hemos caminado ríos durante días, hemos lidiado con comunidades nada fáciles mediando entre conflictos comunales, nos han apuntado con armas, sin fuerzas nos hemos abandonado a la suerte de los ríos, hemos dormido sobre las rocas bajo la tormenta rezando porque el río no creciera demasiado, hemos curado nuestras heridas, hemos construído decenas de campamentos y dormido bajo las estrellas mientras compartíamos nuestra manera de ver el mundo, me has agarrado la mano cuando entraba en trance junto al chamán, hemos estado días comiendo tus bocatas de cebolla y hemos tenido miedo Fer, hemos llegado a pensar que era el fin y que no volvíamos, hemos tenido miedo por una naturaleza que no nos quería ahí, pero también hemos acariciado juntos la historia.

Mi querido Fernando esta "Búsqueda" es tuya hermano.

Equipo de nuestra primera expedición en 2010. De dcha a izq: Hans, amarakaeri Shintuya, Casiano, machiguenga, Fernando y yo


209 vistas

                                                                                                                                      ©Diego Cortijo

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now